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Alertas Tempranas para la gestión climáticamente inteligente

“Volvieron los focos de incendio en el Ñembi Guasu... desde el arroyo San Miguel hacia el sud oeste cerca de Suarez Arana... nos topamos con el incendio y tuvimos que entrar al relevo de los soldados y del sargento Rondal ... meta pala y pulaski... fatal la situación del Ñembi Guasu”.

Este mensaje lo enviaba el biólogo de la organización NATIVA a sus compañeros de trabajo luego de haber recorrido más de 10 días el área protegida más joven del Bolivia Ñembi Guasu y creada bajo la autonomía indígena de Charagua este año.

Dos días previos a la reactivación de algunos focos de incendios, el Sistema de Alerta Gran Chaco PROADAPT, a partir de la Red de Estaciones Meteorológicas trinacionales del SENAMHI (Bolivia), la DINAC (Paraguay) y estaciones del INTA (Argentina), alertaba de vientos fuertes que podían complicar la situación.  En menos de 24 horas posteriores el fuego consumía 50 mil hectáreas.

“Uno de los focos de incendio, de un día para el otro, pasó a tener 50 mil hectáreas quemadas; otro foco, en dos días tenía 90 km de avance en zonas donde es imposible hacer un control porque no hay acceso. Se tratan de lugares donde no hay poblados, pero pequeños puestos ganaderos perdieron todo, además es una zona donde hay poblaciones de indígenas no contactados”, señala Luis María de la Cruz, responsable de Sistema de Alerta a una radio en Buenos Aires Argentina el pasado sábado 30 de Agosto.

Desde el 11 de agosto el SENAMHI habría emitido por lo menos tres alertas sobre vientos de moderados a fuertes e intensos calores que podían genera condiciones de riesgo. Mucho antes, durante el mes de Julio se anunciaban desde Sistema de Alerta Gran Chaco PROADAPT el ingreso a una temporada seca importante.

Pero; ¿Qué tan significativa en la actualidad se convierte una alerta, donde los efectos del cambio climático se hacen evidentes y los eventos climáticos marcan nuevos extremos?.

Los incendios forestales registrados en la Amazonía y en la región del Gran Chaco Americano han sido potenciados no solo por el viento que avivó el desastre ambiental, sino la masa combustible.

“Lo que nosotros venimos viendo en el Gran Chaco este año y el anterior, es una situación de exceso de humedad que generó un mayor crecimiento de pastos; luego en el mes de julio vino el frio y posteriormente la sequía (normal de la época) que secó esos pastos crecidos en exceso”, señala Luis María de la Cruz.

Esta alerta sobre los vientos extremos había sido emitida, pero ¿llegó a todos los pobladores?  Y Si llegó, ¿en qué medida la misma ha sido tomada en cuenta por pobladores y productores para realizar sus actividades o caso contrario suspenderlas, entendiendo que el exceso de vegetación, la sequedad y el viento les iba a jugar en contra?. Mejorar la infraestructura de comunicaciones y expandir procesos de sensibilización y capacitación se tornan urgentes.

De acuerdo a los datos, de manera inédita la región del Gran Chaco tuvo humedad hasta el mes de junio, incluso con algunas lluvias durante el mes de Julio que se suman a las inundaciones que hicieron crecer mucha vegetación soportando luego dos a tres importantes heladas severas que secaron la masa vegetal, generando la existencia de mucha masa combustible.

En la actualidad y la situación que refleja el desastre ambiental que experimenta ecorregiones de importancia mundial como la Amazonia, Chiquitania y el Gran Chaco nos obliga a reflexionar sobre el valor de los pronósticos y las alertas para adaptar nuestros medios de vida al nuevo contexto climático.

¿Qué hubiera sucedido si un porcentaje importante de los incendios provocados o “chaqueos” se hubieran realizado con condiciones climáticas de menos riesgo?, ¿Si el productor, criollo, campesino hubiera conocido o tomado en cuenta las alertas? Seguramente no se estaría hablando del desastre natural actual y mucho menos de la pérdida de uno de los ecosistemas más frágiles y únicos en el mundo como el bosque chiquitano.

Un “chaqueo” o incendio controlado que se realice con un viento de 60 a 100 km/h, se transforma en algo incontrolable.

El rol que juegan hoy en día las estaciones meteorológicas, los sistemas de alertas y las redes de información son preponderantes para la generación y difusión de información certera y oportuna.  Como sociedad nos obliga a conocer cómo funciona una alerta, un pronóstico y a entender sus conceptos. Empezar a demandar estos datos como una información cotidiana y valiosa, tan importante como el precio de la canasta familiar para planificamos nuestras tareas y economía.

Un pronóstico meteorológico, es un aviso puntual de un determinado lugar y tiempo, y se remite a un evento inmediato. Mientras que un aviso climático se remite a una información más global, atmosférica, variabilidades en el clima, cambio climático con una temporalidad prolongada.

Lo que emite un pronóstico meteorológico, es lo que se espera que vaya a ocurrir en un próximo tiempo, mientras que una alerta es el aviso a partir de lo que un pronóstico dice, prever situaciones de riesgo y alertar sobre las mismas.

“Sobre lo ocurrido podemos ejemplificar que el pronóstico señalaba de vientos fuertes del norte con altas temperaturas; y la alerta se dio para que los productores atiendan esta situación de alta temperatura, prever la falta de agua para animales o evitar fuegos para no causarincendios forestales”, señala de la Cruz.

Para que las alertas climáticas puedan hacer eco en las comunidades y zonas más vulnerables, una manera exitosa es la participación de las poblaciones en la construcción y emisión de las mismas.  Actualmente los sistemas de alerta van más allá de la lectura de imágenes satelitales, adquieriendo características colaborativas y participativas.

En territorios extensos como los que Bolivia comparte con Argentina, Brasil y Paraguay como la región amazónica y del Gran Chaco,  que en su mayoría tienen ausencia de estaciones meteorológicas, la ayuda de la población es preponderante al momento de emitir información orientada a alertar y prevenir.

Durante la inundación de 2018 que provocó una catástrofe ambiental en el bajo chaco, al sur de Bolivia y en la provincia de Salta de Argentina, tanto el sistema de alerta temprana como las identificaciones de riesgos con la participación de las comunidades locales, se constituyeron en una herramienta clave para la prevención de desastres mayores, la salvaguarda de bienes, medios de producción e incluso vidas humanas.

El aviso de alerta de un avance excepcional de agua se pudo dar con cuatro días de anticipación al área más afectada, y con más de quince días, a las zonas de Salta y Formosa que luego fueron golpeadas por la creciente del río Pilcomayo.

“El componente principal es el monitoreo colaborativo entre los organismos de los Estados y la población local, que es la que genera datos diferenciales, desde la experiencia en el territorio y a la vez quien se beneficia de la interpretación que un equipo de apoyo hace de los datos oficiales. Este modelo nace de la comprensión de que, por la complejidad y escala territorial, es imposible que los organismos de los Estados puedan realizar un monitoreo permanente de toda la cuenca y heterogeneidad de sectores, haciéndose imprescindible el involucramiento de los pobladores”, apunta uno de los documentos que sintetiza el funcionamiento de este Sistema de Alerta Pilcomayo.

Al parecer, esta modalidad participativa es el mecanismo más efectivo de alertar y poner atención a los eventos climáticos futuros, estar prevenidos, preparados e informados. A nivel global estamos siendo testigos de acontecimientos climáticos importantes de los cuales la población no está preparada para responder a posibles consecuencias, por lo que tomar atención a una alerta en estos momentos se convierta en la diferencia para salvar vidas, tanto humanas como de flora y fauna.

LAS ALERTAS, CLAVES PARA UNA GESTIÓN INTELIGENTE DEL CLIMA.

La manera participativa y colaborativa no solo es para las alertas, sino para la generación de mapas de riesgos que se convierten en una herramienta insustituible para detectar las áreas y los elementos sometidos a riesgo.

“Conocer el nivel potencial de impacto del evento sobre los diversos elementos distribuidos en el territorio ayuda a analizar, a tomar decisiones y a desarrollar medidas de gestión como también permiten descubrir las debilidades del territorio de los municipios frente al fenómeno y, consiguientemente, facilitan su gestión antes del hipotético desastre y optimizan las actuaciones de emergencia, prevención y poscatástrofe, conocimiento que en su mayoría es propiedad de los pobladores”, especifica De la Cruz.

Está iniciando el mes de septiembre pero no quiere decir que con ello inicie para todos la primavera.  Para la región del Gran Chaco y la Chiquitanía (ecosistemas frágiles hoy en cenizas) empieza la época seca, época de mayor vulnerabilidad ya que deben soportar temperaturas ayores a los 40°, característica propia de una región árida que hoy ha perdido más de un millón de hectáreas de su cobertura vegetal y se desconoce el efecto inmediato que provocará este impacto ambiental.

Esta realidad que en menos de tres semanas ha cambiado la vida de centenares de familias y miles de especies de flora y fauna afectados nos exige a estar más atentos a la información climática y meteorológica. Obliga a las poblaciones en áreas rurales y urbanas a estar preparadas, a responder y adaptarse a nuevos escenarios climáticos. A los gobiernos los tiene que movilizar a trabajar en una gestión climáticamente inteligente, donde los sistemas de alertas temprana son claves.

El uso de la tecnología, la planificación de los gobiernos locales, actualización y generación de mapas de riesgos, y la expansión e integración de redes meteorológicas son urgencias para enfrentar el nuevo contexto climático y estar prevenidos como sociedad.

El acceso a las comunicaciones, en particular al internet y las posibilidades de soluciones tecnológicas que ofrece, hoy se presenta como la alternativa más viable para abordar la gestión climáticamente inteligente de las producciones del Gran Chaco. En la cuenca alta y baja del Pilcomayo ya cuentan con una aplicación móvil denominada AdAPP donde los mensajes de alertas y recomendaciones les llega de manera directa a cada habitante que haya descargado en su celular esta aplicación.

Y es que la tecnología nos ayudar a obtener información y contribuir a la construcción de la misma, pero también a entender cuáles pueden ser los escenarios climáticos futuros frente al contexto actual y así poder abordar políticas públicas que encaminen a minimizar los posibles efectos y adaptarnos a ellos.

De acuerdo al documento de evaluación ecoregional del Gran Chaco elaborado por un grupo de organizaciones de Bolivia, Argentina y Paraguay como ProYungas, Nativa, Bertoni entre otras, si las emisiones de gases efecto invernadero siguen al ritmo actual, las temperaturas del Gran Chaco Sudamericano en relación al presente, se prevé que para el 2050 incremente en un 0,7 ⁰C pero si existe una escenario de estabilización solo estiman un aumento del 0,5 ⁰C.

Para el caso de la precipitación media anual, para el año 2050 se estima un incremento promedio de la precipitación de 384 mm en sus valores máximos y de 45 mm en sus valores mínimos; mientras que el escenario RCP8,5 (altas emisiones de gases de efecto invernadero - GEI) para el año 2050 se prevé un incremento en 193 mm en su valor máximo y 53 mm en los valores mínimos y para el escenario 2070 se estima un incremento en 319 mm en los valores máximos y 43 mm  en los valores mínimos.

Frente a estos posibles escenarios, las alertas deben complementarse con un trabajo integral de planificación y gestión que involucre a los gobiernos locales por ser los más cercanos a las poblaciones.

“Los Planes Municipales de Adaptación al Cambio Climático constituyen un instrumento estratégico para integrar el enfoque de adaptación al cambio climático en la gestión municipal mediante un sistema de estrategias y acciones diseñadas para contribuir a la disminución de la vulnerabilidad de la población de la región del Gran Chaco Americano. Los municipios conocen cuáles son las vulnerabilidades y los riesgos de sus respectivas comunas en materia ambiental, amenazas socio económicas y seguridad ciudadana y también los primeros en atender los desastres naturales y se encargan de la recuperación postdesastre”, Señala Iván Arnold director de Nativa, organización que en el marco de la iniciativa Gran Chaco PROADAPT está apoyando a una decena de municipios en la región del Gran Chaco para que cuenten con Planes Municipales de Adaptación.

El desastre natural y ecológico que hoy vive la región latinoamericana, nos da cuenta que los efectos del cambio climático sean positivos o negativos, no tienen fronteras, que nos afecta a todos y nos conduce a encarar desafíos conjuntos, en alianzas y transfronterizas.

“Emitir una alerta y difundirla, es una ayuda humanitaria. Es un aviso que puede evitar pérdidas inmediatas de vidas humanas, pero también pérdidas futuras si se logra custodiar los ecosistemas, porque cuidar los ecosistemas es también salvar vidas humanas futuras, por esa ´red de la vida´ de la que todos formamos parte”, señala Mauricio Moresco, coordinador del Gran Chaco PROADAPT, que es una alianza trinacional entre Bolivia, Argentina y Paraguay, integrada por la sociedad civil, el sector privado, el sistema de ciencia y tecnología, los gobiernos locales para contribuir a una mayor resiliencia del Gran Chaco frente a impactos derivados del cambio climático.

 

Fue una explosión de artesanía, estaban las artesanas de Paraguay y Argentina que se comprando a paraguaya a las wichis a las pilagá, hacían trueque de palma, de fibra. Hubo una riqueza, una potencia de conocimiento de técnica, de materiales, colores fue como el corazón del encuentro.

Este pasado 5 de septiembre más de 80 mujeres indígenas de la Argentina y Paraguay celebraron por primera vez en la provincia Formosa el día Internacional de la Mujer Indígena con un encuentro binacional entre 15 asociaciones de mujeres wichi, comle’ec y pilaga que forman parte de la Cooperativa de Mujeres Artesanas del Gran Chaco y representan a su vez a 2000 mujeres asociadas.

Estuvieron presentes representantes de Matriarca, empresa social que promueve la comercialización de las artesanías como arte nativo, comunidades Qom y de la Fundación Paraguaya, ambos del Paraguay y representantes de la Fundación Irradia y de la Red de Mujeres rurales de argentina.

De manera simultánea se realizó otro Encuentro en la Provincia Chaco en la comunidad Pampa del Indio, en la sede de la organización de las Madres Cuidadoras de la cultura Qom con mujeres representantes de las mujeres Chijtaj que se encuentran en el Impenetrable chaqueño.

En Formosa el evento se desarrolló en la comunidad pilagá Campo del Cielo, que se encuentra en el Bañado al Estrella, declarado la séptima maravilla de la Argentina, un evento realizado en el marco de la estrategia de fortalecimiento de apoyo a las mujeres indígenas del Futuro está en el monte.

“Es la primera vez que las mujeres han planteado dese su organización celebrar de esta manera y eso tiene que ver con el proceso de organización s de las mujeres.  Muchas de las mujeres líderes vienen viajando participado de encuentros internacionales y eso ha dejado una mirada más amplia, no solo de su comunidad sino de darle visibilidad a su identidad de mujer y de mujer indígena”, dice Fabiana Menna, presidente de la Fundación Gran Chaco.

Entre las conclusiones propusieron seguir fortaleciendo la red de mujeres indígenas, sumar a más mujeres teniendo conocimiento que en la actualidad hay muchas que demandan asociarse, mejorar su trabajo y capacitarse en la producción y el uso de las TICs.

Pero las aspiraciones como mujeres, madres y líderes no culminan en una mirada hacia adentro, en el encuentro propusieron trabajar en beneficio de la comunidad y no solo de la red de la que forman parte, se plantearon problemáticas que afectan a los jóvenes como el alcoholismo y las drogas.

“Las mujeres indígenas que ya tienen fortalecido su trabajo, que tienen una mejora sustancial de sus ingresos, empiezan a poner en su agenda problemáticas de sus comunidades.  Están convocando a la comunidad, a los dirigentes, maestros y centros de salud a  una alimentación sana, la defensa del territorio y trabajar en frenar el alcoholismo y la drogadicción en los jóvenes”, señala Menna.

El encuentro binacional puso en evidencia los cambios sustanciales que está experimentando el desarrollo y aspiraciones de las mujeres indígenas a partir de su propia cultura e identidad; a partir de sus labor artesanal están visibilizando su condición de mujeres rurales e indígenas.

“Cuando las mujeres indígenas empezaron a organizarse a partir de la artesanía significó salir de la casa y ocupar un espacio público.  Ahí fue donde varias mujeres tuvieron muchas dificultades, tuvieron que enfrentarse a muchas críticas y desconfianza de la comunidad cuando tenían que realizar algún viaje para capacitarse.  Estaban ocupando un espacio que tradicionalmente no lo hacían y a partir de ello lograron muchas cosas; mejorar la calidad de su producto, lograron venderlo, lograron ser reconocidas y valoradas”, acota Fabiana.

Desde hace 5 años las mujeres indígenas empezaron a trabajar con las TICs  (Tecnología de la Información y Comunicación) y uso de las redes sociales que les ayudó a obtener un cambio más rápido. En el caso de las artesanas posibilitó tener un contacto diferencial con los clientes, más rápido, acordar precios de sus productos y hacer seguimiento del envío de la producción y su monitoreo, subsanando falta de comunicación, relacionamiento, caminos etc.

“Salir del aislamiento, poder acceder al internet, tener computadora es fundamental para potenciar y permitir a la mujer indígena de salir de la casa de ser escuchada, hacer su planteo y mejorar su vida y trabajo”, afirma Menna.

En ambos eventos de Formosa como en Chaco, las mujeres indígenas han valorado el sistema organizativo, la importancia de asociarse, de reunirse es lo que está permitiendo salir adelante y enfrentar problemas irresueltos que también fueron expuestos en Pampa del Indio.

Entre los problemas que aún atraviesan surgió la discriminación que siguen sintiendo en sus comunidades, la falta de recursos, el aislamiento. Entre los aspectos positivos el poder organizarse y acceder a la educación intercultural y bilingüe que en la actualidad es un hito y que quieren sea replicado en el área de salud.

“Todas las organizaciones coincidieron que es el medio para conseguir resultados positivos, el camino y la herramienta para avanzar en la lucha de los derechos de la mujer indígena”, señala Silvina Sampastu de la Fundación Gran Chaco.

El evento fue una puesta en común de todos los aprendizajes existentes; los jóvenes que se están capacitado como guías turísticos con la Fundación ProYungas, acompañaron a un recorrido por Campo del Cielo a las mujeres mostrando la cosmología a través de  las plantas para la elaboración de artesanías y de otros materiales del bosque nativo; mientras que las mujeres que se dedican a la producción alimentos que cosechan es sus huertas, se hicieron responsables de la alimentación y las atenciones.

Hoy las mujeres indígenas están planteando asociarse con otros para lograr su personería jurídica.  Las mujeres de la Rinconada contaron cómo los hombres las van a buscar para pedirles consejos de cómo organizarse para mejorar su trabajo.

“Partiendo de la artesanía, logramos que las mujeres salieran de la casa, ocuparan un rol mucho más protagónico, la mujer tiene la capacidad de juntar a una gran diversidad de actores para poder enfrentar problemáticas más complejas como puede ser, el alcoholismo y la salud…….La agenda se complejiza, se enriquece por que la problemática del desarrollo y bienestar de la comunidad no solo pasa por las artesanías sino por algo más complejo”, concluye Menna.

Se trata de un desastre ambiental mucho mayor en superficie y perjuicios a la naturaleza, que las inundaciones del 2018 y el más grande de los últimos 70 años desde que se tienen registros, de acuerdo a Sistema de Alerta Pilcomayo (Gran Chaco PROADAPT).

“En la región del Gran Chaco, los registros de fuegos más grandes que tenemos son durante la década del 50/60 en la zona de Pampa del Infierno de la provincia Chaco (Argentina), pero no de la magnitud que estamos teniendo ahora, ni la simultaneidad; acá tenemos focos de incendios simultáneos”. Luis María de la Cruz – Sistema de Alerta Pilcomayo.

De acuerdo al monitoreo e imágenes satelitales que registra el Sistema de Alerta Pilcomayo (SAP), solo en la región del Gran Chaco Americano los incendios forestales han dejado en cenizas 370 mil hectáreas.  Se tratan solo de grandes incendios, no así de los más pequeños y controlados que también se observan en las imágenes satelitales.

Nosotros venimos monitoreando solo el Gran Chaco Americano.  Se observa realmente una criticidad inédita. Es una situación única para el Chaco.  Es un desastre ambiental mucho mayor, en superficie y perjuicios a la naturaleza, que las inundaciones del 2018 del Pilcomayo.  señala Luis María de la Cruz responsable del Sistema de Alerta Pilcomayo Gran Chaco PROADAPT.

De acuerdo a un análisis de las imágenes satelitales, el día 8 de agosto se evidencia días claros y sin mucho viento, pero en varios lugares con muchos chaqueos, especialmente en torno a la ruta Santa Cruz y Puerto Suarez (Bolivia), límite entre la Chiquitanía y el Chaco.  A partir del día 11 se registran vientos desde el noroeste con bastante intensidad lo que habría acrecentado los fuegos, convirtiéndolos en incendios incontrolados.

De acuerdo al Sistema de Alerta Pilcomayo (SAP) no solo fue el viento uno de los factores que avivó el desastre ambiental que vive la región del Gran Chaco, sino la masa combustible:  “Lo que nosotros venimos viendo en el Gran Chaco este año y el anterior, es una situación de exceso de humedad que generó un mayor crecimiento de forraje de pastos; luego en el mes de julio vino el frio y posteriormente la sequía (normal de la época) que secó esos pastos crecidos en exceso” dice de la Cruz.

De acuerdo a los datos, de manera inédita la región del Gran Chaco tuvo humedad hasta el mes de junio, incluso con algunas lluvias durante el mes de Julio que se suman a las inundaciones que hicieron crecer mucha vegetación soportando luego dos a tres importantes heladas severas que secaron la masa boscosa, generando la existencia de mucha masa combustible.

Durante esos días, inicialmente se tuvieron vientos del noroeste con bastante intensidad y después, a partir del día 13 al 15, vientos de intensidad excepcional entre 60 a 100 km/h con dirección norte y noreste provocando una expansión violenta del fuego.

“Un chaqueo que se descontrole con un viento de 60 a 100 km/h, se transforma en algo incontrolable.  Eso pasó con el incendio que arrasó con 180 mil ha originado al Sur de Roboré – Bolivia y que consideramos como el más grande registrado en la región del Gran Chaco, (solo en ese sector), hay otros más pequeños que oscilan entre 20 y 25 mil ha, y el ultimo desarrollado en el municipio de Corumba - Pantanal (Brasil), con más de 80 mil hectáreas, originado en Bahia Negra (Paraguay) y que con el viento sur avanza hacia la misma ciudad de Roboré (Bolivia)”, acota.

Cuando se hace referencia a la simultaneidad de los incendios, de la Cruz detalla que mientras el fuego que bajaba desde Roboré (Bolivia) hasta el límite del Paraguay, también se avivaba uno en el cerro Choboreca (Paraguay) y que con el viento sur vuelva a subir formando un nuevo incendio en una propiedad privada.  Al mismo tiempo, otro incendio de manera paralela se presentaba en el Parque Nacional Río Negro (Reserva Tres Gigantes, Paraguay), y que con el viento sur saltó a Rio Negro (Paraguay) provocando otro incendio en el municipio de Corumba (Brasil) y la punta del Otuquis (Bolivia).

VULNERABILIDAD DEL CHACO Y RECUPERACIÓN. ¿UNA NUEVA CONFIGURACIÓN?

“Con las primeras lluvias habrá recuperación de especies en el chaco, pero la recuperación de la masa forestal va a llevar mucho tiempo, por ello digo que va haber otra configuración del área afectada durante el siglo XXI”, dice Luis María de la Cruz.

Para el entrevistado la situación es grave en muchos sentidos.  Primeramente si bien es verdad que el Chaco tiene una alta capacidad resiliente, una quema de esta intensidad está quemando las capas fértiles del suelo.

“El área quemada es de altísima fragilidad, toda la franja de transición entre el Chaco y la Chiquitanía que está cubierta por el Otuquis, la reserva Ñembi Guasu y el norte del Paraguay, la vegetación es muy particular; en muchos casos observamos árboles chaqueños en miniatura por el tipo de suelos areniscos. A ello se suma que son áreas muy importantes de escurrimiento, eso quiere decir que en la región afectada, cuando llueva va a producirse una erosión importante que no sabemos qué consecuencias va a tener”, señala.

Hasta este 20 de agosto, solamente en el área protegida de Ñembi Guazu se habrían quemado 180 mil ha, territorio que hoy está en cenizas, hábitats de especies importantes de fauna que hoy se ven severamente afectadas.

Cuando se hace referencia a las poblaciones, uno de los aspectos que preocupa y se debe considerar, es la a zona donde se encuentra el Pueblo Ayoreo, población que vive de manera aislada o llamados también los “no contactados”, corriendo el riesgo que los mismos hayan sido afectados y que este desastre ambiental haya alterado su ciclo de nomadismo y de vida. Debemos mencionar que al interior de estas áreas hay aguadas, zonas de escurrimiento donde hay abundancia de especies que son parte del alimento de estas poblaciones nómadas.

“Lo que viene es bastante incierto; los suelos frágiles y areniscas en su mayoría pueden ser vulnerables a las primeras lluvias intensas del verano, con la posibilidad que se erosionen.  Lo que va a configurarse allí es un proceso de recuperación de la naturaleza con otra configuración de la que tenía, no va a ser la misma” señala.

¿LAS POBLACIONES ESTÁN EDUCADAS PARA DAR RESPUESTA A UNA ALERTA?

“El chaqueo no es algo que está mal, pero tiene que ser controlado: El Sistema de Alerta Pilcomayo - PROADAPT cuatro días antes del incendio de magnitud, hicimos una alerta de vientos de alta intensidad, al igual que el SENAMHI; el problema de las alteras que generamos en base y con el SENAMHI, no sabemos si le llega a la gente en el campo.  ¿En el caso que les llegue la alerta, la población está educada como para dar respuesta? Decir, “hoy apago el fuego de mi chaqueo por que se viene un viento fuerte”. ¿Están educados para hacer esto?, se pregunta de la Cruz.

Lo que se debe buscar son estrategias para que cuando lleguen las alertas igualmente se eduque a la gente.  Es un tema de educación y responsabilidad.

Recordemos que el Gran Chaco es la segunda masa boscosa más grande de América del Sur después de la Amazonía. Se trata de más de 1.000.000 Km2 distribuidos en cuatro países (Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil), habitados por más de 7,5 millones de personas. 

EL Sistema de Alerta Pilcomayo Gran Chaco PROADAPT ha trabajado en fortalecer un sistema de alerta en la región tomando en cuenta que la misma al ser sometida a una fuerte intervención humana, como la urbanización y los desmontes (chaqueos), está llevando los ecosistemas a condiciones de alta fragilidad debido a la erosión de suelos, a la desertificación y a las alteraciones del régimen hidrológico disminuyendo la capacidad de resiliencia y adaptación al cambio climático.

Los estudios de vulnerabilidad climática del Gran Chaco prevén importantes impactos en las próximas tres décadas, como ser mayor riesgo de sequías e inundaciones y aumento de los fenómenos climáticos externos. Esto ya está afectado a las poblaciones y a sus sistemas productivos, con pérdida de agroproductividad, la reducción de la calidad y la disponibilidad del agua, desbordes de ríos e incendios.

Se trata de un desastre ambiental mucho mayor en superficie y perjuicios a la naturaleza, que las inundaciones del 2018 y el más grande de los últimos 70 años desde que se tienen registros, de acuerdo a Sistema de Alerta Pilcomayo (Gran Chaco PROADAPT).

“En la región del Gran Chaco, los registros de fuegos más grandes que tenemos son durante la década del 50/60 en la zona de Pampa del Infierno de la provincia Chaco (Argentina), pero no de la magnitud que estamos teniendo ahora, ni la simultaneidad; acá tenemos focos de incendios simultáneos”. Luis María de la Cruz – Sistema de Alerta Pilcomayo.

De acuerdo al monitoreo e imágenes satelitales que registra el Sistema de Alerta Pilcomayo (SAP), solo en la región del Gran Chaco Americano los incendios forestales han dejado en cenizas 370 mil hectáreas.  Se tratan solo de grandes incendios, no así de los más pequeños y controlados que también se observan en las imágenes satelitales.

Nosotros venimos monitoreando solo el Gran Chaco Americano.  Se observa realmente una criticidad inédita. Es una situación única para el Chaco.  Es un desastre ambiental mucho mayor, en superficie y perjuicios a la naturaleza, que las inundaciones del 2018 del Pilcomayo.  señala Luis María de la Cruz responsable del Sistema de Alerta Pilcomayo Gran Chaco PROADAPT.

De acuerdo a un análisis de las imágenes satelitales, el día 8 de agosto se evidencia días claros y sin mucho viento, pero en varios lugares con muchos chaqueos, especialmente en torno a la ruta Santa Cruz y Puerto Suarez (Bolivia), límite entre la Chiquitanía y el Chaco.  A partir del día 11 se registran vientos desde el noroeste con bastante intensidad lo que habría acrecentado los fuegos, convirtiéndolos en incendios incontrolados.

De acuerdo al Sistema de Alerta Pilcomayo (SAP) no solo fue el viento uno de los factores que avivó el desastre ambiental que vive la región del Gran Chaco, sino la masa combustible:  “Lo que nosotros venimos viendo en el Gran Chaco este año y el anterior, es una situación de exceso de humedad que generó un mayor crecimiento de forraje de pastos; luego en el mes de julio vino el frio y posteriormente la sequía (normal de la época) que secó esos pastos crecidos en exceso” dice de la Cruz.

De acuerdo a los datos, de manera inédita la región del Gran Chaco tuvo humedad hasta el mes de junio, incluso con algunas lluvias durante el mes de Julio que se suman a las inundaciones que hicieron crecer mucha vegetación soportando luego dos a tres importantes heladas severas que secaron la masa boscosa, generando la existencia de mucha masa combustible.

Durante esos días, inicialmente se tuvieron vientos del noroeste con bastante intensidad y después, a partir del día 13 al 15, vientos de intensidad excepcional entre 60 a 100 km/h con dirección norte y noreste provocando una expansión violenta del fuego.

“Un chaqueo que se descontrole con un viento de 60 a 100 km/h, se transforma en algo incontrolable.  Eso pasó con el incendio que arrasó con 180 mil ha originado al Sur de Roboré – Bolivia y que consideramos como el más grande registrado en la región del Gran Chaco, (solo en ese sector), hay otros más pequeños que oscilan entre 20 y 25 mil ha, y el ultimo desarrollado en el municipio de Corumba - Pantanal (Brasil), con más de 80 mil hectáreas, originado en Bahia Negra (Paraguay) y que con el viento sur avanza hacia la misma ciudad de Roboré (Bolivia)”, acota.

Cuando se hace referencia a la simultaneidad de los incendios, de la Cruz detalla que mientras el fuego que bajaba desde Roboré (Bolivia) hasta el límite del Paraguay, también se avivaba uno en el cerro Choboreca (Paraguay) y que con el viento sur vuelva a subir formando un nuevo incendio en una propiedad privada.  Al mismo tiempo, otro incendio de manera paralela se presentaba en el Parque Nacional Río Negro (Reserva Tres Gigantes, Paraguay), y que con el viento sur saltó a Rio Negro (Paraguay) provocando otro incendio en el municipio de Corumba (Brasil) y la punta del Otuquis (Bolivia).

VULNERABILIDAD DEL CHACO Y RECUPERACIÓN. ¿UNA NUEVA CONFIGURACIÓN?

“Con las primeras lluvias habrá recuperación de especies en el chaco, pero la recuperación de la masa forestal va a llevar mucho tiempo, por ello digo que va haber otra configuración del área afectada durante el siglo XXI”, dice Luis María de la Cruz.

Para el entrevistado la situación es grave en muchos sentidos.  Primeramente si bien es verdad que el Chaco tiene una alta capacidad resiliente, una quema de esta intensidad está quemando las capas fértiles del suelo.

“El área quemada es de altísima fragilidad, toda la franja de transición entre el Chaco y la Chiquitanía que está cubierta por el Otuquis, la reserva Ñembi Guasu y el norte del Paraguay, la vegetación es muy particular; en muchos casos observamos árboles chaqueños en miniatura por el tipo de suelos areniscos. A ello se suma que son áreas muy importantes de escurrimiento, eso quiere decir que en la región afectada, cuando llueva va a producirse una erosión importante que no sabemos qué consecuencias va a tener”, señala.

Hasta este 20 de agosto, solamente en el área protegida de Ñembi Guazu se habrían quemado 180 mil ha, territorio que hoy está en cenizas, hábitats de especies importantes de fauna que hoy se ven severamente afectadas.

Cuando se hace referencia a las poblaciones, uno de los aspectos que preocupa y se debe considerar, es la a zona donde se encuentra el Pueblo Ayoreo, población que vive de manera aislada o llamados también los “no contactados”, corriendo el riesgo que los mismos hayan sido afectados y que este desastre ambiental haya alterado su ciclo de nomadismo y de vida. Debemos mencionar que al interior de estas áreas hay aguadas, zonas de escurrimiento donde hay abundancia de especies que son parte del alimento de estas poblaciones nómadas.

“Lo que viene es bastante incierto; los suelos frágiles y areniscas en su mayoría pueden ser vulnerables a las primeras lluvias intensas del verano, con la posibilidad que se erosionen.  Lo que va a configurarse allí es un proceso de recuperación de la naturaleza con otra configuración de la que tenía, no va a ser la misma” señala.

¿LAS POBLACIONES ESTÁN EDUCADAS PARA DAR RESPUESTA A UNA ALERTA?

“El chaqueo no es algo que está mal, pero tiene que ser controlado: El Sistema de Alerta Pilcomayo - PROADAPT cuatro días antes del incendio de magnitud, hicimos una alerta de vientos de alta intensidad, al igual que el SENAMHI; el problema de las alteras que generamos en base y con el SENAMHI, no sabemos si le llega a la gente en el campo.  ¿En el caso que les llegue la alerta, la población está educada como para dar respuesta? Decir, “hoy apago el fuego de mi chaqueo por que se viene un viento fuerte”. ¿Están educados para hacer esto?, se pregunta de la Cruz.

Lo que se debe buscar son estrategias para que cuando lleguen las alertas igualmente se eduque a la gente.  Es un tema de educación y responsabilidad.

Recordemos que el Gran Chaco es la segunda masa boscosa más grande de América del Sur después de la Amazonía. Se trata de más de 1.000.000 Km2 distribuidos en cuatro países (Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil), habitados por más de 7,5 millones de personas.

EL Sistema de Alerta Pilcomayo Gran Chaco PROADAPT ha trabajado en fortalecer un sistema de alerta en la región tomando en cuenta que la misma al ser sometida a una fuerte intervención humana, como la urbanización y los desmontes (chaqueos), está llevando los ecosistemas a condiciones de alta fragilidad debido a la erosión de suelos, a la desertificación y a las alteraciones del régimen hidrológico disminuyendo la capacidad de resiliencia y adaptación al cambio climático.

Los estudios de vulnerabilidad climática del Gran Chaco prevén importantes impactos en las próximas tres décadas, como ser mayor riesgo de sequías e inundaciones y aumento de los fenómenos climáticos externos. Esto ya está afectado a las poblaciones y a sus sistemas productivos, con pérdida de agroproductividad, la reducción de la calidad y la disponibilidad del agua, desbordes de ríos e incendios.

Proadapt


Coordinador General:  
Mauricio Moresco      
Contacto Prensa:
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